domingo, marzo 15, 2009

Los Cantantes en el Jazz


Algunos puristas sostienen que el jazz no es cantado, pero esta práctica formó parte importante de este estilo de música sobre todo en la Era del Swing y de las Grandes Bandas (que no es lo mismo).

Antes de esto, en el desarrollo del jazz, fue Louis Armstrong quien desplegó el estilo que seguiría el canto en el jazz, privilegiando la aplicación de la improvisación y el fraseo que empleaba con su trompeta.

Según afirma Joe Goldberg en un artículo, Louis fue el primer gran solista de jazz, el hombre que movió la música de la improvisación colectiva, trasladándola a la vitrina del talento individual

A lo largo del camino, expandió su repertorio para incluir canciones populares del día. Empezó cantando en discos en 1924. De acuerdo a algunas fuentes, I Can't Give You Anything But Love es la canción que primero lo convenció que podía tener la misma libertad como vocalista como la que disfrutaba cuando tocaba la trompeta. El resultado fue una segunda carrera que casi opaca la primera. (Felizmente eso nunca sucedió completamente, como sucediera con Nat Cole, cuya espléndida ejecución del piano prácticamente cesó de oírse tan pronto se volvió vocalista popular). La influencia de Louis como cantante ‑y la mutua influencia que compartió con Bing Crosby que estaba, al mismo tiempo que Louis ejercía la magia de su trompeta, cambiando el canto popular de un estilo declamatorio a otro conversacional‑ era en cada fragmento tan permeable como su trabajo en trompeta.

Cuán lejos penetró en la música moderna puede ser juzgado por el hecho que la magnifica cadenza que abre West End Blues puede oírse citada, nota por nota, con momentáneos cambios rítmicos, en más de un solo grabado por Charlie Parker.

¿Cuál era ese estilo que hacía que la gente creyera en Louis?

Era de voz ruda, áspera, conversacional, exuberante. Inventó el scat en el camino porque Louis estaba a veces más interesado en lo rítmico que en la lógica verbal y también porque, como a veces dice en sus grabaciones, ocasionalmente olvidaba la letra.

El scat fue desarrollado a su máximo exponente por Ella Fitzgerald, y por la cantante blanca Anita O’Day. Esta última, junto con Roy Eldridge, quien también cantaba y tocaba la trompeta al igual que Louis Armstrong, hicieron notable en su época a la banda de Gene Krupa con una amplia variedad de temas.

Muchos desconocen que desde del siglo XIX en adelante, hasta 1920, el público espectaba solamente a los cantantes masculinos. Con el advenimiento del vodevil, más y más mujeres tomaron el escenario como vocalistas, aunque generalmente no eran grabadas. Sin embargo, aún en los treintas y los cuarentas, los cantantes masculinos pueden haber sido dominantes. No obstante, muchas bandas escogieron tenerlos tanto masculinos como femeninas y esto se convirtió en la norma.

Como es de conocimiento, en los treintas y cuarentas, los cantantes eran frecuentemente considerados al nivel de los comediantes; esto en razón de que no eran las estrellas, solamente un adjunto a la atracción principal, la banda. Y las orquestas eran todas “Bandas para Baile”. El vocalista se sentaba en una silla que estaba afuera, a un lado de la orquesta. En unos pocos temas en cada función, a mitad de camino del tema, uno de los cantantes se paraba, se acercaba al micrófono, cantaba un estribillo y regresaba a sentarse.

A comienzos de los cuarentas, cuando la Unión de Músicos realizó una huelga encabezada por James Petrillo, virtualmente los únicos actores disponibles eran los vocalistas, y el régimen previo cambió radicalmente. Llegaron a formarse “bandas” o conjuntos de cantantes en reemplazo de las orquestas, ya que aquellos sí podían grabar. Desde ese día en adelante, los vocalistas tomaron el centro del escenario, y las bandas ahora, se acostumbraron a respaldar al cantante. El protagonismo de éste aumentaba si se trataba al mismo tiempo de un instrumentista solista, como en el caso Tex Beneke, en la orquesta de Glenn Miller o de Billy Eckstine, en la banda de Earl Hines, por citar a alguno de estos más populares.

Casi todo el resurgimiento de la banda de Basie a mediados de los cincuentas, se debió a la labor de su magnífico cantante Joe Williams, especialmente con su tema Every day I have the blues. Williams fue un digno heredero de la tradición del shouter Jimmy Rushing, otro maravilloso cantante de banda.

Una especial palabra de aprecio le sería dado al coraje de las cantantes “muchachas” de esos tiempos. Fue práctica común en ese entonces que una banda se hiciera conocida vía alguna –usualmente remota- transmisión de radio. Una vez que habían logrado un poco de fama, su agencia inmediatamente contrataría a la banda para una gira por salones de baile, teatros, universidades, hoteles y otros. En consecuencia, la única mujer en el grupo de –digamos 17 hombres- estaría viajando también. Si alguno de los músicos fuese un maniático sexual, la muchacha hubiese tenido que hacer mucho para defenderse. Si el líder era el maniático, eso le haría la vida muy difícil por cierto. Las damas ciertamente guardaban una palabra de aprecio por estar junto a algún tipo “divertido”, que debe haber tenido un sitio en esas giras de las bandas. (Aunque, casi frecuentemente, las “muchachas” cantantes eran acompañadas por sus madres que actuaban como chaperonas).

Carlos Alberto 15/03/09

miércoles, febrero 25, 2009

Sonny Rollins, el Gurú


Cuando Sonny Rollins coge su saxofón tenor, el mundo escucha. Por cerca de medio siglo ha tocado música con la majestad de un dios griego, y hoy permanece como uno de los pocos íconos sobrevivientes de la era dorada del jazz que probablemente nunca será igualada.

Bret Primack

Cuando Sonny Rollins abrió su portal en internet a finales del 2005, el comentarista Bret Primack, rendido admirador de Sonny, la ultima leyenda viva del jazz de la prolífica generación de Gordon y Coltrane que se mantiene vigente a sus más de setenta años tocando, como todos los grandes, cada vez mejor, -escribió un artículo inicial, casi una biografía íntima de Sonny, que trascribimos parcialmente.

La mayoría de mis héroes han desaparecido hace tiempo, y hay solamente unos cuantos mentores todavía en existencia en este nuevo milenio. De manera que tengo la suerte de tener a este notable individuo en mi vida, una fuente de guía, inspiración y verdad.

Recuerdo, bastante bien, la primera vez que encontré a Sonny Rollins. Fue en el otoño de 1978, cuando yo escribía para Down Beat. Para cubrir un reportaje de primera plana, viajé a su hogar en las afueras de Nueva York para una entrevista con el Coloso del Saxofón.

Pasados los años, he oído su música tanto en grabaciones como en algunas notables presentaciones. También leí todo acerca de este hombre y los más dramáticos episodios de su vida. Aunque tenía una reputación de ser un “gato rudo”, no me intimidé con el proyecto de reunirme con él.

Pero después que su esposa Lucille me recogió en la estación del tren y abrió la puerta de su simple pero acogedor hogar, levanté la vista hacia las escaleras y vi a un hombre que parecía ser de aproximadamente dos metros cuarenta de estatura.

Intercambiamos saludos, e inmediatamente preparé mi grabadora, para empezar. Inicialmente, Rollins estaba tranquilo, amigable, de hablar poco. Yo tenía mis preguntas, y él sus respuestas, pero no salieron fácilmente. Tras hacer la primera pregunta, él hizo una pausa. Después de la segunda, una pausa mayor. Tras la tercera, una aún más larga.

No podía leer su mente, pero podía sentirlo calcular, como hace con sus improvisaciones. Había un pensador, un individuo pensando profundamente, obviamente lo suficiente inteligente y auto consciente.

Al mismo tiempo estaba su presencia, su poderosa fuerza vital, la misma que se sentía cuando se le oía en persona. La misma que se puede sentir cuando toca. Hay un montón de energía saliendo de su instrumento, la suficiente para calentar un frígido departamento en un día de frío invierno.

Algunos dicen que la fuerza vital de uno es una manifestación de una fuente mayor, y en el caso de Sonny, diría que está conectada al universo en una forma que pocas gentes experimentan jamás. Está escrito que esta conexión con las cosas más profundas es natural para alguna gente, y para otros, viene a través de la meditación o la plegaria. Es casi como si estuviera anclado a una fuerza superior, a una vibración más profunda,

Sospecho que Sonny nació de esta manera, pero es también un hombre buscando un significado más profundo a la vida, y de esta manera ha realizado una considerable cantidad de trabajo en sí mismo a través de los años. Su música es una meditación, también ha practicado yoga por décadas y pasado tiempo en una ashram* india.

Así, esas largas pausas eran verdaderamente bendiciones, porque sólo me daban una oportunidad para “estar” con Sonny. Una cosa es sentarse y hablar y otra sentarse en su sala, mientras él piensa. Aquellas fueron algunas de las poderosas primeras impresiones sobre este hombre.

La entrevista, que la tengo en un número atrasado, en alguna parte, concluyó, y entonces me uní a Sonny y Lucille en su cocina para servirnos un almuerzo. Inmediatamente, me sentí completamente en casa, como si los conociera toda mi vida. Este hombre cuyo arte ha sido celebrado globalmente por más de medio siglo, tenía a Buda como humildad, sin embargo, el fuego estaba presente, y estaba, obviamente, dedicado a su música. Tras el almuerzo salimos a su estudio, el lugar donde practicaba, el depósito de leña de Sonny. Pasó mucho tiempo en ese lugar.

Unas pocas horas después, estaba de regreso en Manhattan. Y así empezó una amistad única que perdura. Pasados los años, Sonny se ha convertido en un mentor espiritual para mí. Ha habido muchas discusiones sobre grandes interrogantes, aquellas que nunca podemos responder. Ambos somos intolerantes y comprometidos acerca de los temas de nuestra era. Y compartimos también una apreciación del lado más débil. Una conversación con Sonny puede fácilmente discurrir desde Noam Chomsky hasta Myron Cohen.

Para mí, Sonny es como el Dalai Lama, o Gandhi. Posee una cualidad angélica, que es rara en una época donde el ego y la codicia reinan supremos. No soy lo que se llamaría un religioso pero soy de herencia judía, de manera que cuando pienso en Sonny Rollins como mi rabino, es porque es el líder espiritual de nuestra comunidad jazzística, un escolástico estimado y profesor calificado para explicar materias de naturaleza espiritual, tanto en palabras como en acciones.

Casi todos los que han oído su música, lo han visto en vivo, o reunido con él, han sido tocados por Sonny Rollins. Sin embargo, hasta este website, además de la oportunidad de encuentros y correo de admiradores, poca gente ha tenido la oportunidad, sólo de hacerle saber, cuán significativa ha sido su música para tanta gente en este planeta.

Cuando recibí el llamado para hacer la website de Sonny, pensé que era un proyecto de importancia única. Conociendo a este hombre, y habiendo recibido tanto de él a través de los años, coloque esto en un plano diferente a cualquier otro proyecto de mi portafolio creativo.

De manera que reconocí que el Libro de Huéspedes sería un componente clave. Obviamente, él no estaría dispuesto a responder cada interrogante individualmente, pero podría leer cada una, y comentarla cuando fuera posible.

“No quiero sonar como si estuviera tocando mi propio instrumento, Bret,” me dijo cuando empezamos por primera vez. De manera que en este punto, no hay biografía en el sitio. En su lugar, la vida de Sonny es documentada a través de las entradas en el Libro de Huéspedes, y en la página de Reflexiones, donde los compañeros de banda, amigos y discípulos ofrecen sus perspectivas en audio.

Puse también un videoclip de Sonny tocando “Don’t Stop the Carnival”. Es una breve pero memorable captura de la esencia de su música e incluye a su sobrino, Clifton Anderson, el trombonista, quien junto con Terri Hinte, proveyeron considerable apoyo en la creación del sitio. Así, en adición a las palabras, tanto habladas como escritas, hay un video y un audio en el site para compartir el legado de Sonny e introducir sus contribuciones a nuevos oyentes.

Han sido doce meses difíciles para Sonny. Perdió a su esposa por cerca de cincuenta años, una maravillosa mujer que lo cuidaba a él y a sus negocios. Perdió también a su perro. Un íntimo amigo de confianza. Cuatro años atrás experimentó el once de setiembre, directamente, en su departamento de Nueva York, pero unas cuantas manzanas lejos del World Trade Center. Tras ser evacuado con solamente su saxofón, eventualmente tuvo que dejar el departamento dañado por el humo, perdiendo su piano, música y libros apreciados.

Sin embargo, su espíritu no está debilitado, la poderosa esencia de su creatividad es siempre fuerte.

Más bien que explotar su elevado lugar en el mundo del jazz, Rollins escoge prudentemente sus compromisos creativos, trabajando solamente cuando lo elige y grabando esporádicamente. En consecuencia, cada aparición en vivo de Rollins y cada nueva grabación que documenta su augusta creatividad, es como una rara gema, para ser admirada y estudiada.

Ashram: Lugar de retiro religioso para los hindúes en la India sub-continental, un ermitaño

Carlos Alberto 25/02/2009

miércoles, febrero 11, 2009

Las Leyendas del Blues


Robert Petway


“Nadie que yo sepa ha sabido lo que se hizo de él”

David “Honeyboy” Edwards



Poco se sabe de Robert Petway. Se especula que su lugar de nacimiento debe haber sido en o cerca de la granja J.F. Sligh cercana a la ciudad de Yazoo, en Mississippi, por ser también el lugar de nacimiento de su amigo íntimo y bluesman como él, Tommy McClennan. Acerca de su fecha de nacimiento, se especula alrededor de 1908, mientras que la fecha eventual de su muerte sería desconocida. Solamente se conoce una fotografía de Petway, una foto publicitaria de 1941, sosteniendo una guitarra resonante de cuerpo de metal marca National.

Como muchos bluesman del Delta del Mississippi, Petway viajó por sus alrededores como músico, tocando en fiestas y posadas del camino y otras citas disponibles. Petway y McClennan frecuentemente viajaban y tocaban juntos. Luego que McClennan se quedara en Chicago por varios años, Petway viajó hacia el norte a juntársele y grabar.

Petway grabó solamente 16 temas –ocho lados para Bluebird Records en 1941, seguidos de ocho más en 1942, de los cuales solamente seis fueron emitidos- pero se dice haber sido la influencia de muchos notables músicos de blues y rock, incluyendo a los famosos John Lee Hooker, Muddy Waters y Jimmi Hendrix.

Su tema Catfish Blues ganó gran notoriedad cuando fue grabado por Muddy Waters, quien lo rebautizó como Rollin’ Stone, proporcionando así inspiración para que años después, la banda de rock Rolling Stones, tomara el nombre.

Hay un debate abierto sobre si Petway merece algún crédito sobre el tema que Muddy Waters grabó, mayormente partiendo del hecho que ,los músicos de blues frecuentemente tomaban prestado líneas y versos uno del otro usando frecuentemente frases y símbolos comunes que no pueden llevar a ninguna fuente. Hay aún una especulación mayor sobre si Tommy McClennan escribiera la canción que Petway grabó. Max Haymes ha escrito un bien investigado artículo, Catfish Blues (Origins of a blues) sobre la materia. Cuando a Honeyboy Edwards, un seguidor de Petway, se le preguntó si éste escribió el tema, replicó: “el precisamente hizo esa canción para tocarla en los antiguos bailes campestres. Sólo la hizo y la guardó en su cabeza”

Second verse of "Catfish Blues"

What if I were a catfish, mama
I said swimmin’ deep down in, deep blue sea
Have these gals now, sweet mama, settin’ out,
Settin’ out hooks for me, settin’ out hook for me
Settin’ out hook for me, settin’ out hook for me
Settin’ out hook for me, settin’ out hook for me

First verse of "Rollin' Stone"

Well, I wish I was a catfish,
swimmin in a oh, deep, blue sea
I would have all you good lookin women,
fishin, fishin after me
Sure 'nough, a-after me
Sure 'nough, a-after me
Oh 'nough, oh 'nough, sure 'nough

Segundo verso de Catfish Blues
Que si fuera un pez, mama
Digo, nadando en las profundidades, del profundo mar azul
Tener a esas chicas ahora, dulce mama, probando
Probando mis anzuelos, Probando mis anzuelos
Probando mis anzuelos, Probando mis anzuelos
Probando mis anzuelos, Probando mis anzuelos

Primer verso de Rollin’ Stone

Bien, quisiera ser un pez
Nadando en un Oh, profundo mar azul
Tendría a todas ustedes mujeres hermosas,
Nadando, nadando tras de mí
Seguramente las suficientes, tras de mí
Seguramente las suficientes, tras de mí
Oh, las suficientes, Oh las suficientes, seguramente las suficientes


Carlos Alberto 11/2/2009

viernes, enero 30, 2009

Las Leyendas del Blues



Memphis Minnie (1897-1973) Definir la guitarrista de blues fundamental es algo problemático por cuanto las cantantes de blues raramente grabaron como guitarristas y las que lo hicieron como Rosetta Tharpe o Sister O.M. Terrell raramente grabaron blues. Aparte de los artistas contemporáneos, la excepción más notable a este molde fue Memphis Minnie. Memphis Minnie fue la más popular y prolífica blueswoman apartada de la tradición del vodevil. Minnie se ganó los respetos de la crítica y el apoyo de los consumidores fanáticos y la desinteresada admiración de los colegas con quienes trabajó a través de su larga carrera.

A despecho de sus raíces sureñas y popularidad, fue una intérprete cercana al estilo chicago más que cualquiera en sus días. Big Bill Broonzy recordaba que los había derrotado a ambos, (a él y Tampa Red) en un concurso de guitarra y pregonaba que Minnie era la mejor guitarrista que había escuchado.

Lo suficientemente recia como para permanecer en un arduo negocio, se ganaba el respeto de sus pares con su sólida musicalidad, grabando excelentes blues por más de cuarenta años para Columbia, Vocalion, Bluebird, Okeh, Regal, Checker y JOB. Minnie también probó no sólo tener buen gusto para la música sino también para sus matrimonios musicales, manteniéndolos como asociaciones de trabajo, con guitarristas como Casey Bill Weldon, Joe McCoy y Ernest Lawlars. Sus duetos de guitarra se expandían dentro del espectro del folclor afroamericano y la música popular, incluyendo espirituales, diálogos cómicos, y antiguas piezas de baile, pero el mejor trabajo de Minnie consistía en el blues profundo, como en Moaning the Blues. Más que una buena guitarrista y cantante de blues femenina, Memphis Minnie sostenía su propia personalidad frente a los mejores artistas de blues de su tiempo, y su trabajo fue de especial resonancia para los aspirantes a guitarristas de hoy.

Recompensas:

Memphis Minnie fue colocada en el Blues Foundation Hall of Fame, 1980

Ganadora: Blues Unlimited Reader's Poll, en 1973.

Carlos Alberto 30.01.2009