viernes, noviembre 23, 2007

El *West End Blues, de Louis



Cuando el 28 de Junio de 1928, Louis Armstrong desató las espectaculares frases en cascada en la introducción de West End Blues, estableció la dirección estilística del jazz para varias décadas venideras. Más allá de eso, esta actuación también dejó claro que el jazz nunca jamás volvería a ser solamente una música folclórica o de entretenimiento. Tan permeable fue su influencia que toda una era del jazz ‑el período swing‑ casi totalmente fue una celebración para Louis Armstrong. La dirección que estableció es todavía de muchísima importancia.



Manifiesta Don DeMichael, “La introducción de West End Blues de Louis, consiste en solamente dos frases... Estas dos frases solas totalizan totalmente el estilo de Louis y su contribución al lenguaje del jazz. La primera frase nos sobresalta con la poderosa acometida de sus primeras cuatro notas. Estamos inmediatamente conscientes de su estupendo swing, a despecho que esas cuatro notas ocurren sobre el ritmo, esto es, no son sincopadas y no hay colocada armazón rítmica de referencia (el solo es sin acompañamiento). Estas cuatro notas debieran ser oídas por toda la gente que no comprende la diferencia entre el jazz y otra música, o aquellas que cuestionan la singularidad del elemento swing. Estas notas, conforme son tocadas por Louis... son una lección instructiva de lo que constituye el swing, como tiene que ofrecerlo el jazz. La forma en que Louis ataca cada nota, la calidad y exacta duración de cada tono, la manera en que suelta la nota, y el subsiguiente silencio que divide el tiempo de un segundo antes de la siguiente nota -en otras palabras el molde acústico total- presenta en forma de cápsula todas las características esenciales del acento jazzístico.”

En su libro Early Jazz (Oxford University Press), Gunther Schuller señalaba los sobresalientes aspectos musicales de Armstrong: "Su superior elección de las notas... incomparable, básica calidad de tono... y sentido del swing... y, quizá su mayor contribución individual, el sutilmente variado repertorio de vibratos y trémolos con los que Armstrong colorea y embellece las notas individuales."

"Si un cat (aficionado) puede llevar la conducción hermosamente, en los actuales días, él está apto para operar..." dijo Armstrong en 1965. "Esa fue la primera cosa que Joe Oliver me dijo cuando me oyó tocar. Acostumbraba venir por los honky‑tonks donde yo tocaba (en Nueva Orleáns), al comienzo de mi adolescencia. ‘¿Dónde está la conducción?’ Yo había tocado ocho compases y había desaparecido... cosas de los clarinetes; nada, sólo figuraciones y cosas como esas. Como las que los gatos llamaron bop, más tarde; eso era sólo figuración para nosotros en los tempranos días. Al usar una trompeta, Joe decía, ‘¿Dónde está esa conducción?' y yo contestaba ¿Qué conducción? ‘Tú tienes que conducir con esa trompeta, deja que la gente sepa lo que estás tocando’."

Lo más asombroso de las grabaciones de Armstrong es West End Blues. La cadenza de apertura puede bien haber sido a lo que Armstrong se refería en su cumpleaños número 70, cuando se supone que dijo acerca de una de sus antiguas grabaciones: "nadie jamás tocó antes alguna cosa como esa -ni nadie tocó una cosa como esa jamás después" o palabras por el estilo.

"Llegamos a Nueva York el viernes y para el domingo teníamos un trabajo esa tarde," decía Zutty Singleton. "Duke Ellington estaba tocando en el teatro Audubon en el Bronx, pero no podía hacer el primer espectáculo... de manera que nuestra banda lo hizo.”

"La banda del foso quedó bastante sorprendida cuando al levantarse el telón, allí estábamos nosotros, en el escenario. Pero entonces Louis tocó el St. Louis Blues y vi algo que nunca olvidaré mientras viva. Cuando terminó, aún la banda en el foso se puso de pie y aplaudió. Fue una recepción maravillosa, maravillosa."

Ciertamente su canto era una de las razones de la popularidad de Armstrong, pero su habilidad (y entusiasmo) por logar notas altas eran de igual importancia. Había desarrollado la facilidad a tal punto que podía alcanzar Fa sobre un alto Do con facilidad, una proeza inaudita en ese tiempo. El día que Armstrong murió, Earl Hines intentó volcar en palabras los sentimientos acerca de su amigo:

"El hombre amaba su trompeta y vivía su trompeta. Toda su expresión estaba en la música. Louis era sólo natural. El Hombre de arriba propuso que fuera de esa manera. El mundo ha perdido un campeón cuando perdió a Armstrong. Y quiero decir el mundo, no sólo los Estados Unidos. Tuvo una cantidad bárbara de alma, una cantidad bárbara."

Cuando el 28 de Junio de 1928, Louis Armstrong desató las espectaculares frases en cascada en la introducción de West End Blues, estableció la dirección estilística del jazz para varias décadas venideras. Más allá de eso, esta actuación también dejó claro que el jazz nunca jamás volvería a ser solamente una música folclórica o de entretenimiento. Tan permeable fue su influencia que toda una era del jazz ‑el período swing‑ casi totalmente fue una celebración para Louis Armstrong. La dirección que estableció es todavía de muchísima importancia.

Esa es la forma en que Gunther Schuller, un compositor moderno de vanguardia, ve a Armstrong ‑pero todos los observadores agregan que lo que él logró en los años veinte, casi sin ayuda, determinó el curso de la música americana. Sus hermosamente líricas improvisaciones en trompeta, volaban cual águilas sobre un acompañamiento frecuentemente lento y pesado. Su concepción musical estaba muy lejos de aquella de la mayoría de sus contemporáneos y revelaba un arte natural raramente hallado en alguna otra forma de arte.

"Louis ha pasado por todos los estilos..." dijo Miles Davis hace unos años. "Ud. no puede tocar nada en trompeta que Louis no lo haya tocado –significando aún lo moderno."


* Matriz Sello Okeh 8597 (mx 400967-B)

Disponible en CD: The Complete Hot Five And Hot Seven Recordings Columbia /Legacy C4K 63527

Louis Armstrong - Ken Burn Jazz - Columbia/ Legacy 501030 2

Carlos Alberto


23/11/2007

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